Sobre RuedasLa moto nos ayuda a descubrir rincones mágicos del otoño

  El otoño es perfecto para redescubrir en moto aquellos rincones ocultos de los que con las prisas del verano apenas pudimos disfrutar. La gente se aglomeraba en los miradores, se deleitaba encima de las cascadas que el tiempo nos impedía visitar. Detenernos en estos lugares mágicos no estaba marcado en nuestra ruta. Viajar en moto ahora, con los espacios más despejados y las carreteras más libres, nos permite detenernos más tiempo a contemplar el...
16 octubre, 20151324 min

 

El otoño es perfecto para redescubrir en moto aquellos rincones ocultos de los que con las prisas del verano apenas pudimos disfrutar. La gente se aglomeraba en los miradores, se deleitaba encima de las cascadas que el tiempo nos impedía visitar. Detenernos en estos lugares mágicos no estaba marcado en nuestra ruta. Viajar en moto ahora, con los espacios más despejados y las carreteras más libres, nos permite detenernos más tiempo a contemplar el paisaje que la naturaleza nos propone.

La premura de la estación estival no solo impedía disfutar en terrenos abiertos, sino dentro de las grandes ciudades por las que pasamos con la moto cuyos museos o atracciones se encontraban abarrotados en verano.

Viajar en moto en otoño requiere una vestimenta más adecuada para combatir el clima un poco más frío a ciertas horas, pero sin embargo nos regala exóticos paisajes de colores insospechados y puertas sin colas de espléndidos lugares en la ciudad, así como detenernos en los lugares que recorrimos con prisa.

El viaje se convierte, por lo tanto, en un paseo mágico y más pausado. Los hoteles ya no están completos y eso nos lleva a pensar y a recordar, durante nuestro paseo en moto, que aquellos rincones que dejamos a un lado, cuando la cantidad de gente nos los impedía ver, son ahora como nuestros.

Tendremos que cubrir de nuevo, en estas pequeñas escapadas, nuestra ruta señalada, pero en este caso tendremos más tiempo para disfrutar y fotografiar los monumentos, ya sean naturales o realizados por el hombre, y lo haremos sin ningún tipo de atropello. El otoño también nos ofrece una gastronomía diferente, rural y campestre. En la sobremesa tendremos más tiempo para disfrutar de la conversación. No hay prisas en otoño, nuestra moto marcará la velocidad apropiada para llegar a los lugares acordados.

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